Kael
Protagonista. Narradora en primera persona. Agente del Departamento de Seguridad Institucional.
La narradora que no sabe más que tú
Kael narra en primera persona y en tiempo real. No hay narrador omnisciente, no hay escenas desde otros puntos de vista. Si Kael no sabe algo, el lector tampoco. Esa restricción es una elección narrativa deliberada que hace que cada revelación tenga el mismo peso para ambos.
Su voz es seca y forense. Registra gestos y microcambios antes que emociones. El patrón recurrente de su narración es doble: lo que se dijo, y lo que la marca hacía debajo de lo que se dijo.
La ironía estructural
Kael es agente del departamento de seguridad del mismo sistema que la tiene catalogada y controlada. Ha aplicado sus protocolos durante dos años sin cuestionar. Cuando la marca despierta, lo primero que detecta es que alguien de dentro le está mintiendo. Y lo que descubre después es que lleva cuatro años en el registro del Conclave sin saberlo.
La persona encargada de proteger el sistema es exactamente la persona que el sistema más necesita tener controlada.
"Solo había ardido una vez y ahora él estaba ahí diciendo cosas que podían ser verdad o mentira y yo no tenía manera de distinguirlo, que era una manera de estar ciega que no había experimentado antes porque antes no sabía que podía ver."